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Espiritualidad del Voluntario MC900431561[1]
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Para seguir profundizando sobre la reforma del Código de Derecho Civil MC900431561[1]
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Misa de Alabanza y Sanación MC900431561[1]
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Sed de espiritualidad en la ciudad MC900431561[1]
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Pensar nuestra realidad MC900431561[1]

                                                                                                                          

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Caritas Diocesana
Parroquia San Pedro Apóstol - Castro Cambón 250 – Morón                                        

Lunes  y jueves de 9 a 18 hs.. Martes y miércoles de 9 a 12 hs.

Tel./fax: 4483-3154    Email: moron.caritas@speedy.com.ar


Yo he venido para que tengan vida

Y la tengan en abundancia. Jesús

 

Espiritualidad del Voluntario

 

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Una invitación muy especial 

Agendala en tu CORAZÓN

Te invita Caritas Diocesana

 

En la Parroquia San Pedro Apóstol; Casto Cambón 250 Morón

 

Evento ¡Abierto a toda la Diócesis!

 

Jueves 11 de octubre

 

Tema:
Espiritualidad del Voluntario.

Frente a las realidades de pobreza con las que convivimos,

¿Cómo las servimos?

 

Programa:

 

17:00 Recepción

17:15  a 18:45 - Reflexión a Cargo del P. Elías Cavero Domínguez,

Fundador de la Comunidad Marana-tha.

19:00 Santa Misa, presidida por el P. Elías.

 

Para delegados de los decanatos, directores, voluntarios, hermanos que asisten a las Caritas parroquiales y de capilla. ¡Abierta a todos!

 

Se agente multiplicador ¡Contamos con vos!

 

 

 

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Decanato de Hurlingham

Para seguir profundizando sobre la
reforma del Código de Derecho Civil

 

Se invita a todos los agentes
pastorales de la Diócesis

 

Reunión de Decanato Abierta

 

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Expone Pbro. Andrés Tello Cornejo

Secretario Ejecutivo del Equipo Episcopal para la Vida,
de la Conferencia Episcopal Argentina.

 

Miércoles 17 de octubre, a las 19.00 hs., en el Salón Social de la Parroquia – Santuario de la Medalla Milagrosa (Poeta Risso 446, Villa Tesei).

 

 

 

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Parroquia San Francisco de Paula

Haití 520, Ituzaingó

 

¡Benditos los que buscan tu rostro, Señor!

 

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Misa de Alabanza

y Sanación

 

Viernes 26 de octubre, 18.00 hs.

 

Haití 520, Ituzaingó

 

 

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Fundación Monseñor Vicente Vetrano

Delegación para la Cultura y el Patrimonio Histórico


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Compartiendo Saberes

Ciclo 2012

 

Sed de espiritualidad en la ciudad

El reto de un signo de estos tiempos

 

El cuarto encuentro del ciclo 2012 “COMPARTIENDO SABERES”, organizado por la Fundación Monseñor Vicente Vetrano, estuvo a cargo de la Dra. Virginia Azcuy, quién expuso sobre “La espiritualidad como signo de estos tiempos”.

 

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“El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va; así es todo el que nace del Espíritu” (cf. Jn 3,9).

 

Esta invitación a nacer de lo alto que Jesús hace a Nicodemo sigue sonando, de manera nueva, en los tiempos actuales de pluralismo y recomposición religiosa. Los caminos son muchos, las búsquedas distintas, pero uno solo es el Espíritu, parafraseando la enseñanza paulina sobre la diversidad de carismas (cf. 1Cor 12,4). La sed de espiritualidad que se manifiesta a través de los muchos y diferentes caminos invita a descubrir la presencia del Espíritu de Dios.

 

Para la teología, el desafío consiste en examinar las aspiraciones humanas e interpretar sus sentidos, leer los signos de Dios en los acontecimientos históricos. El intento es un acercamiento a la espiritualidad que se presenta como un fenómeno en expansión; se trata de ¿Una moda o un signo de los tiempos?

 

Si lo entendemos como un signo de estos tiempos, la tarea de la teología está en desarrollar una sabiduría penetrante y un instinto profético que ayude a comprender la sed de espiritualidad y a orientar hacia la conversión pastoral de las Iglesias al servicio de una renovada misión evangelizadora.

 

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La espiritualidad cristiana en situación
de recomposición religiosa

 

La necesaria recomposición del creer, señala Martín Velasco siguiendo la pista de Michel de Certeau al hablar del estallido del cristianismo, surge de una valoración positiva de la secularización: Más que una amenaza, la secularización es un signo de los tiempos a través del cual el Espíritu está mostrando a la Iglesia (…) las deficiencias de esa forma de encarnación histórica del cristianismo conocida como cristiandad, y le está mostrando el camino hacia una nueva realización histórica a la altura de las necesidades de la época”.

 

Para Velasco, esta recomposición del creer comporta tres elementos indispensables: La recuperación de la fe como centro de la vida cristiana, la reconversión de las estructuras de la institución –que desde Aparecida, en América Latina, llamamos conversión pastoral– y la instauración de una nueva forma de presencia de la institución cristiana en el mundo secular.

Estos elementos indican la posibilidad de una nueva figura del cristianismo y exigen la configuración de una nueva espiritualidad inspirada en el Evangelio.

 

Ante la explosión de la sed espiritual, se requiere una cuidadosa discriminación, ya que no puede hablarse de espiritualidad cristiana en sentido estricto, sin la referencia a Cristo o al Dios cristiano. Ciertamente, pueden darse otras formas de espiritualidad fundadas en experiencias humanas de “trascendencia”, que pueden ser reconocidas como formas básicas o elementales de espiritualidad, pero también emergen otras búsquedas que resultan en parte de la desvinculación de la institución y la religión cristiana y que piden ser valoradas en el marco de la nueva situación. El criterio de reconocimiento efectivo de la trascendencia que ofrece Martín Velasco, le fue útil a la Dra. Azcuy, para poder apreciar y examinar mejor esta eclosión de espiritualidades:

 

El discernimiento (cristiano) de la espiritualidad en estos tiempos se encuentra desafiado a respetar ‘los muchos caminos’ que expresan la diversidad de experiencias religiosas y a distinguir el ‘solo Espíritu’ que hace a lo irrenunciable de la espiritualidad cristiana. Si es posible aceptar que distintas búsquedas subjetivas puedan entenderse como espiritualidad, también se hace necesario especificar qué aspectos hacen que una espiritualidad pueda llamarse con razón cristiana.

 

No se puede olvidar que el fenómeno de la subjetivación de la fe va de la mano de una proliferación de “espiritualidades a la carta”, que no es otra cosa muy distinta que “el Dios de bolsillo”; en este sentido, habla J.-B. Metz con la conocida expresión de religión sí, Dios no, es decir, de una tendencia de la religión y la espiritualidad que pierde a Dios como su centro de referencia. Esta situación deja la pregunta acerca de qué posibilidades quedan de afirmar, a la vez, los muchos caminos de la espiritualidad cristiana y lo irrenunciable de ella, cómo conciliar la postura del diálogo que ayuda a superar el fanatismo religioso o el encerramiento eclesial y la visión vertebrante de lo auténtico cristiano que garantiza el respeto a la identidad religiosa y a la libertad de culto.

 

En este sentido, Virginia Azcuy sostuvo que se hace prioritario retomar el talante trinitario de la espiritualidad cristiana, es decir, la perspectiva del llamado de Dios Padre a ser personas/comunidades de seguimiento de Cristo bajo la guía del Espíritu, que anima el espíritu de comunión en la diversidad.

 

Una espiritualidad en tiempos de recomposición religiosa también puede medirse desde el punto de vista de su dimensión ética y política, de su compromiso con los excluidos; esto vale sobre todo para América Latina y el Caribe, donde el binomio fe y justicia ha marcado tan decisivamente la identidad de nuestras iglesias, en un contexto en el cual la inequidad social representa una situación anti-ejemplar.

 

Con frecuencia, las teologías contextuales que ofrecen un camino apropiado para plantear la espiritualidad situada, han recordado que no es posible realizar la experiencia de Dios, centro de la experiencia y la espiritualidad cristiana, sin tomar posición ética en sociedades atravesadas por la injusticia y la exclusión.

 

Los cristianos que, en tiempos de secularización, se encuentran religiosamente en los márgenes de la ciudad, en situación de exilio por ser minoría, reciben la oportunidad de acercarse más a la vida de quienes socialmente están en situaciones de segregación e inaccesibilidad en la ciudad: “La reducción a los márgenes puede ser [una] ocasión providencial (…) porque en los márgenes de la sociedad los cristianos nos encontramos con todos aquellos a los que los cambios incesantes y profundos, las leyes inexorables de la economía, el predominio de la pretendida eficacia, la propia debilidad o tantas otras cosas reducen a la condición de marginados de nuestro tiempo” (M. Velasco).

 

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La ciudad ¿Amenaza o chance para la espiritualidad?

 

Juan B. Libanio introduce una cuestión dilemática, crítica, en nuestra reflexión: Si la ciudad vino para deshacer la serenidad y la tranquilidad no sólo del habitar, sino también de la experiencia de fe. Para abordar el interrogante sobre la vida teologal y la espiritualidad en la ciudad, Libanio describe el éxodo de lo rural a lo urbano por medio de dos observaciones:

 

“Una primera constatación parece obvia. La urbanización sometió a la religiosidad tradicional a un examen crítico. Se desechó la paja y el grano sano se liberó de envolturas superfluas y se limpió. Si estadísticamente la asistencia disminuyó, ciertamente se ganó en profundidad, en conciencia y en compromiso. Este movimiento coincidió con la renovación desencadenada por el Concilio Vaticano II, que tradujo la fe tradicional para el mundo moderno, urbano. La ciudad, como tal, no impide la vivencia de la fe, pero sí la obliga a reformularse en la comprensión y en la práctica. De ahí que se multiplicaron los catecismos, teologías y liturgias pensados en términos urbanos.”

 

En esta primera constatación, el autor hace una evaluación positiva de los efectos de la urbanización, por cuanto si bien reconoce un cierto proceso de des-institucionalización, también afirma que hubo una maduración en la vida cristiana. En la ciudad, “la dimensión religiosa no desaparece, sino que se modifica”; “la individuación, la privatización y la autonomización de la esfera religiosa hacen que ésta crezca y se diversifique”.

 

La contrapartida aparece en la segunda observación que hace Libanio, destacando el aspecto crítico de la tendencia religiosa de nuestro tiempo:

 

Una segunda constatación general muestra que la ciudad rompe los lazos de convivencia, reforzando el anonimato y el individualismo. Este último, considerado como ideología propia de la modernidad, continúa creciendo y causando impacto sobre la religión no en el sentido de eliminarla, sino en el de debilitarle el aspecto institucional obligatorio y monitoreado de las autoridades, estimulando en cada individuo el proceso de elección de elementos religiosos”.

 

La convivencia social, en cierto modo amenazada en la ciudad, tiene su correlato con la experiencia religiosa urbana al manifestarse el debilitamiento de lo institucional y lo comunitario en ella. La exigencia interna de la fe cristiana debería llevar a “la superación de la práctica individualista [de la fe] por una práctica eclesial y comunitaria” y esto, según Libanio, porque la fe se deshace si cede frente al anonimato, a la soledad y al individualismo de la gran ciudad. Creer implica crear comunión y participar en la vida de la comunidad. Creer en la ciudad es más difícil y exigente porque las condiciones sociales ponen a prueba la capacidad de convivir y la fe, en especial en su dimensión comunitaria, pero también sostiene que la fe adquiere tal nivel de interpretación en los cristianos que deviene en fuerza evangelizadora.

 

En este sentido, cabe preguntarse qué tipo de comunidades serían más aptas para que las personas individuales o sus familias puedan vivir la espiritualidad en la ciudad y qué propuestas de espiritualidad necesitarían estas comunidades.

 

Por ejemplo, entre las muchas posibles, la renovación del cristianismo en la nueva situación socio-religiosa impone la necesidad de superar modelos de aislamiento eclesial y abrirse hacia nuevas formas de colaboración con las asociaciones y organizaciones sociales activas en las ciudades. La pastoral urbana muestra así su plena vigencia en la medida en que puede ser capaz de alentar las redes de cooperación entre las iglesias y los demás grupos que intervienen en la búsqueda de soluciones a los problemas más urgentes que afligen a los ciudadanos, especialmente a los más excluidos.

 

El reto de un signo de estos tiempos

 

La lectura de los signos de estos tiempos está en relación directa con las exigencias radicales del Evangelio y pide un discernimiento que se nutre de disponibilidad evangélica y de instinto profético. Una teología que se constituye a partir de la topología plural de los signos de los tiempos se encamina a una incesante revisión de sus fundamentos, sus criterios de interpretación y su compromiso con la salvación de Dios en la historia de la humanidad y del cosmos.

 

En tiempos de pluralismo y recomposición religiosa, la sed de espiritualidad como signo de estos tiempos invita a las iglesias cristianas a una interrogación acerca de su propuesta espiritual/pastoral. Una de las preguntas más acuciantes es ¿Qué iglesias, qué comunidades de fe necesita Dios para estos tiempos?

Resulta indispensable hacerse esta pregunta para salir al paso del valor mediador de las instituciones religiosas, sobre todo, en orden a la transmisión de la fe, que es la entraña de la tarea evangelizadora.

 

Ligada a esta realidad, se encuentra la cuestión más específica acerca de ¿Qué espiritualidad suscita el Espíritu de Dios para estos tiempos y qué espiritualidad/es está proponiendo y cree oportuno proponer la Iglesia católica en el ámbito de la religión cristiana?

 

Una lectura dice que las iglesias cristianas se encuentran ante la oportunidad de repensarse como “comunidad/es de memoria” (Robert N. Bellah).

 

Las tres funciones claves de toda comunidad de memoria son el arraigo para poder proyectarse, la narración del pasado con los testimonios que encarnan el sentido de la comunidad y la conexión entre lo personal y lo social. En contextos de pluralismo, las comunidades de memoria y la espiritualidad que brota de ellas son indispensables para sostener la identidad y dar significado a la experiencia de la fe. En definitiva, se trata de la pregunta acerca de la credibilidad que ha de acompañar al itinerario histórico de las instituciones religiosas: Por qué creer y cómo creer en nuestros tiempos; cuestiones éstas que llevan directamente a las orillas de la eclesiología –vivida y pensada–, preguntas inherentes a la pastoral y la espiritualidad urbanas.

 

El horizonte general para desarrollar estas perspectivas, no puede ser otro que la consigna de la “conversión pastoral” dada en la Conferencia de Aparecida. Una nueva forma de presencia requiere plantearse el desafío de una “nueva catolicidad” entendida como totalidad abierta, en diálogo, reconocedora y mediadora en búsquedas de trascendencia y mística hoy. El reto sigue siendo leer los signos y descubrir, en ellos, el soplo del Espíritu de Dios en esta historia que vivimos, para dar razón de la fe.

 

 

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Pensar nuestra realidad

La Fundación Monseñor Vicente Vetrano tiene el agrado de invitar a todos al quinto encuentro del ciclo 2012 “COMPARTIENDO SABERES” que tendrá lugar el viernes 19 de octubre a las 20.30 hs., en la Casa de la Cultura, Abel Costa 261 – Morón.

 

 “Algunos aspectos de la realidad nacional” será el tema de la exposición a cargo del Dr. Nelson Castro, prestigioso periodista y analista político.

 

El encuentro permitirá compartir una mirada crítica y reflexiva de la actualidad nacional.

 

Para su organización les decimos que la charla se desarrollará en 60 minutos aproximadamente, y luego habrá un espacio para preguntas y respuestas.

 

Serán todos bienvenidos.

 

Bono Contribución: $20.- (para el mantenimiento de los gastos básicos de la organización y de los invitados)

 

Para mayor información dirigirse a: info@compartiendosaberes.com.ar

 

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Delegación para la Comunicación Social de la Diócesis de Morón

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OFICINA DE PRENSA DEL OBISPADO DE MORÓN

Sr. Fabián Parodi.

De lunes a viernes de 9 a 12 horas.

Buen Viaje 936 - Morón     

Teléfono: 4629-3143

E-mail: obmoronprensa@speedy.com.ar

 

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