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// 10-09-2013 //              

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Seminario Diocesano San José
De la Tradición 3251 (La Zeta, entre Pedro Díaz y Gorriti), Hurlingham 4452-0199

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"¡Ánimo, la vida es misión!"
Encuentro para Jóvenes

 
Acolitado para Matías González
y Carlos Campos

 

Domingo 22 de septiembre

 

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Desde las 17.00 del domingo 22 de septiembre, hasta las 19.00, tendrá lugar un Encuentro para Jóvenes en la Catedral de Morón, motivado por el lema: "¡Ánimo, la vida es misión!" A las 19.00, comenzará la celebración de la Eucaristía en la que Mons. Luis Guillermo Eichhorn, instituirá como acólitos a Matías Gabriel González y a Carlos Aníbal Campos, dando ambos un paso más en el camino de preparación al ministerio sacerdotal. También, se dará gracias por la Beatificación del Cura Brochero.

 

 

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Pastoral Urbana


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Encuentro Regional de Pastoral Urbana

LAS PARROQUIAS URBANAS

Desde el martes 27 y hasta el jueves 29 de agosto del 2013, se realizó en el Colegio Máximo de la localidad bonaerense de San Miguel, el encuentro 2013 de la Región Buenos Aires para la Pastoral Urbana (PUBA) en el que el tema nucleador fue “Las Parroquias Urbanas”.

 

La convocatoria fue dirigida principalmente a Párrocos de las 11 Diócesis que componen la Región Buenos Aires —exponiendo y participando— y se abrió a laicos representativos de las Diócesis. Concurrieron 27 laicos, 3 religiosos, 8 diáconos permanentes, 66 sacerdotes y 11 Obispos.

 

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Por Morón asistieron: El Sr. Obispo, Mons. Luis Guillermo Eichhorn; su Delegado de Pastoral, Pbro. Osvaldo Napoli; el Delegado de Pastoral Social, Pbro. Gustavo De Latorre; delegados diocesanos de Pastoral Urbana: Pbro. Luis De Ángelis y Sra. Alina Saumench; los Pbros. Juan Bravo (expositor por la Parroquia Solidaria) y Jorge Alonso de la Unidad Pastoral de Hurlingham; Jorge Campero y Javier Camelino, de la Fraternidad Sacerdotal Puente; el Diácono Horacio González, por Pastoral Penitenciaria; y Carlos Tello como laico.

 

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En un clima de diálogo y escucha, receptivos a realidades parroquiales que ya existen y percibiendo aires nuevos, se desarrollaron los siguientes temas y se propuso una experiencia de salida:

 

--Las Parroquias en el contexto urbano:
P. Jorge Eduardo Scheinig

 

--Análisis de Parroquias santuarios:
P. Jorge Torres Carbonell; P. Julio Merediz

 

--Análisis de Parroquias de barrio:
P. Jorge García Cuerva; P. Guillermo Vido; P. Gastón Lorenzo

 

--Análisis de Parroquias misioneras y de Parroquias animadas por Diáconos y laicos:

Laicos responsables de la parroquia San Martín de Porres de Merlo-Moreno; P. Félix Gibbs; P. Juan Bravo

 

--Experiencia de salida por San Miguel y Moreno al encuentro de desconocidos.

 

--Elaboración del documento final: APORTES PARA UNA REFLEXIÓN PASTORAL DE LAS PARROQUIAS URBANAS.

 

Más información:

www.pastoralurbana.com.ar

 

 

___________________________________________

 

 

 

Aportes para una reflexión pastoral

de las Parroquias urbanas

 

 

Introducción

 

1.     Reunidos en San Miguel, del 27 al 29 de agosto del 2013, un grupo de laicos, religiosas, diáconos, sacerdotes y obispos (1), hemos reflexionado sobre las parroquias urbanas y la  evangelización, teniendo muy presente los nuevos desafíos que nos presenta la urbe. Lo hicimos a partir de diversas experiencias de parroquias de algunas de nuestras 11 diócesis.

 

2.     Estamos seguros de que las parroquias son parte de la historia de la salvación, del plan maestro por el cual Dios quiso encarnar su Amor y hacerlo a través de una Iglesia viva que se fue implantando en esta extensa geografía que hoy llamamos conglomerado urbano Buenos Aires-Gran Buenos Aires.

 

3.     Las parroquias son un don de Dios para su pueblo. Reconocemos y agradecemos la entrega generosa de tantas y tantos agentes de pastoral que, a lo largo de la historia y hoy mismo, no dejan de conmovernos con su sabiduría, su creatividad, su flexibilidad, su resistencia, su paciencia, su fe, esperanza y amor, que han hecho que el Reino de Dios se dilate y esté realmente presente en medio de esta enorme zona urbana, en la que por diversos motivos estamos emparentados.

 

4.     Durante el encuentro, en una respetuosa y fecunda reflexión pastoral compartida, escuchamos experiencias valiosas (2), compartimos el diálogo en grupo, aportamos nuestras ideas, intuiciones, inquietudes, para concluir en este escrito que desea expresar el fruto de estos días de reflexión.

 

5.     Nos preguntamos: ¿cómo hacer que la parroquia sea más evangelizadora en medio de las nuevas dinámicas urbanas? (3) ¿Cuáles son hoy las fortalezas adquiridas desde la experiencia? ¿Qué es lo caduco? ¿Hacia dónde debemos caminar?

 

6.     Ante la complejidad de la realidad urbana, entendemos que debemos evitar el peligro de simplificar las respuestas. Esa misma complejidad nos afecta y desafía a proponer una evangelización creativa y diversa que asuma dicha complejidad. Pensamos en la pluralidad de culturas, el reto por colaborar en la construcción de la sociedad, el mundo de la información y de la comunicación, los imaginarios, las ciudades invisibles, etc. (4).

 

7.     Nos propusimos hacer en una reflexión más abarcativa y global, sin entrar en las divisiones estructurales o funcionales de las parroquias que respondieran a un esquema previo, o en temas muy específicos. Quisimos hacer una primera aproximación que nos ayudara a descubrir lo que hoy “el Espíritu dice a las Iglesias” (5).

 

8.     Consideramos que dentro del conjunto de temas reflexionados, dos han sido las líneas más destacadas y que orientan la renovación de todos los modos de parroquias urbanas: las nuevas actitudes de los agentes de pastoral (laicos, religiosos, diáconos, sacerdotes y obispos) y la “misionariedad” (6).

 

9.     Hacemos nuestra la invitación que nos hace el Papa Francisco, entonces hablamos de misionariedad como “misión programática y paradigmática”, es decir, vivir en clave misionera tanto la habitual actividad pastoral, como también la renovación interna de la Iglesia y el diálogo con el mundo de la ciudad.

 

10.  Destacamos entonces que estas dos líneas: “nuevas actitudes” y “misionariedad” deberían marcar el estilo comunitario y pastoral que necesitan alcanzar hoy las parroquias urbanas.

 

11.  Lo concluido no está cerrado y tiene como fin ayudarnos a futuras reflexiones. Para una mejor lectura proponemos el siguiente orden:

1.     Las potencialidades con que hoy cuentan las parroquias urbanas

2.     Aquello que hoy consideramos caduco y que debemos poner en cauce de transformación

3.     Hacia dónde deberían caminar las parroquias urbanas

4.     Otros temas

5.     A modo de propuesta

 

12.  Finalmente, intentamos hacer nuestra la llamada que se nos hiciera en Aparecida, a vivir la conversión pastoral, entendiéndola como conversión personal, comunitaria e institucional, conversión teológica, pastoral y teologal,  para la renovación misionera de las comunidades (7).

 

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1.    Las potencialidades con que hoy
cuentan las parroquias urbanas

 

13.  Consideramos que el desarrollo de la pastoral postconciliar ha ubicado en general a nuestras parroquias en una muy buena dinámica de adaptación, actualización, agiornamiento. Creemos que nuestras comunidades tienen mucha vida, que se manifiesta por ejemplo, en la generación de parroquias comunidad de comunidades (8), que se proponen interactuar activamente en el medio en que se encuentran. Por eso, en los múltiples ensayos pastorales aplicados en esta línea de solidaridad con la realidad, notamos una formidable riqueza.

 

14.  Frente a la realidad urbana se perciben aires de descentralización parroquial. En algunos casos se habla de que ya no hay templo: la comunidad es el templo. Así, se da mayor importancia a la cercanía, a la pastoral del encuentro, valorando la projimidad y lo gestual.

 

15.   Un potencial especial lo encontramos en la santuarización de algunas parroquias. El santuario no es creado por el hombre, sino que le dan vida los mismos fieles movidos por su fe y su devoción. “A los santuarios los hace el pueblo.” Encontramos aquí una fuente fecunda de fe y un semillero para la evangelización. En medio de la urbe, brotan entonces estos lugares santos que posibilitan a los que transitan por la ciudad un alto en el camino de la vida, para tocar al santo, para pedir, para agradecer, recibir la bendición, la eucaristía y la reconciliación, celebrada con máxima piedad.  Se crea en esas parroquias santuarizadas, un canal de escucha, de diálogo, de encuentro, de anuncio, de amor y de gracia.

 

16.  Saber viva a la ciudad, tomar conciencia de que hay comunidades vivas, movidas por el Espíritu Santo, parroquias abiertas que salen, que buscan estar al servicio de las personas, ayuda a romper los moldes antiguos. La urbe está colmada de hermanas y hermanos preocupados, lastimados, invisibilizados, doloridos, sufrientes, y las parroquias procuran responder, consolar y sanar poniéndose al servicio de la escucha, de la caridad, de la solidaridad. Hay muchas formas pastorales creativas por la que se ofrecen gestos sinceros y significativos.

 

17.  Frente al fenómeno que hoy llamamos multiculturalidad (9), frente a las diversas formas con las que nuestro pueblo encara la vida y en las que se apoya para encontrarle sentido a sus luchas cotidianas, se requieren respuestas pastorales diversas. Desde un buen aprovechamiento del lenguaje secular se nos abre la posibilidad para un diálogo provechoso que genere de manera empática espacios de encuentro verdadero.

 

18.  Vemos como potencialmente positivo el uso que ya se realiza de la vía pública, la radio, la televisión, los diarios, la web, redes sociales y otros, como vías alternativas de comunicación empática.  

 

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2.    Aquello que hoy consideramos caduco
y que debemos poner en cauce de transformación

 

19.  Necesitamos hacer un fino discernimiento sobre qué cosas entran en lo que llamaríamos caduco. En este sentido, ha sido una experiencia interesante que en la reflexión sobre lo que debería ser cambiado-reemplazado-dado de baja, aparecía inmediatamente y a modo de superación, la propuesta, lo nuevo-deseado-esperado-sugerido. Por tanto y a modo de un sano criterio para el discernimiento pastoral, pensamos que descubrir algo caduco no significa necesariamente eliminarlo, sino orientarlo a otra realidad nueva.

20.  Una dificultad sería que encontramos mucho en los sacerdotes y en cierto laicado formateado-esquematizado, además de un clericalismo tanto vertical (del o hacia el sacerdote), como horizontal (entre los mismos laicos), es un tipo de pensamiento racionalista que mucho obstaculiza a la hora de asumir las nuevas realidades, lo desconocido, lo diferente, las devociones populares, etc. Aparece como deseable promover procesos formativos que nos ayuden a liberarnos de esquemas preestablecidos.

 

21.  Hace falta provocar un cambio de mentalidad hacia el interior de las parroquias, en pasar de la parroquia llena —asociada a cierto modelo de Cristiandad— a otra en la que se prioricen entre las personas y la comunidad, entre los parroquianos y los vecinos, entre los cristianos y el mundo, vínculos o un estilo de vínculo, sano y estable.

 

22.  Los citadinos estamos muy habituados a un tipo de maltrato creciente: problemas de desplazamiento en medios de transporte públicos, piquetes sorpresivos, marchas callejeras, inseguridad, exclusión, violencia, droga, etc. Puede también la comunidad parroquial caer en formas de maltrato: mala atención, burocracia, distancia, autoritarismo, etc., actitudes todas que alejan, separan, condicionan e influyen en un estilo de parroquia. Entendemos que debemos ir hacia cambios profundos de nuevas actitudes: de acogida cordial, de comunicación, de atención, de respeto y cercanía, de comprensión empática, de facilitar y proveer de soluciones a los requerimientos, etc. En este sentido, son claves las secretarías parroquiales, los ministros de la escucha, los hostiarios y los agentes de pastoral que presten servicio en todas las áreas parroquiales.

 

23.  Los cambios de párrocos y obispos, muchas veces influyen de manera determinante en las comunidades parroquiales. Pueden frustrar muy buenos procesos pastorales. Es deseable encontrar nuevas formas de realizar los cambios y saber acompañar la vida ya existente.

 

24.  Un tipo de pastoral pasiva, de espera: no es suficiente que la gente venga, se contrapone a esta otra propuesta de abrir y salir, buscar y sembrar

 

25.  No todos los sacerdotes están preparados o tienen el carisma para llevar adelante el ministerio de párroco. Es necesario encarar procesos de formación para el ejercicio pastoral de los sacerdotes y un adecuado discernimiento de los carismas. La formación permanente tiene el desafío de una formación para el cambio.

 

26.  Encontramos varios posibles riesgos: convertir a la parroquia en un club de barrio; agotar a los agentes de pastoral con tareas intraparroquiales; desnaturalizar lo propio del laico que es su compromiso con el mundo. Hay estructuras que acentúan lo económico y los resultados, vivir la parroquia como si fuera una empresa, una ONG. Se gastan demasiadas fuerzas para mantener vivo aquello que ya está en agonía, aunque sabemos que no todo lo caduco está en agonía.

 

27.  Puede ser también caduco un estilo de parroquia que quiera brindar todos los servicios convirtiéndose así e en autosuficiente, que actúa en solitario, como si a su lado no existieran otras parroquias, o aislada de la vida diocesana. La evangelización de toda la ciudad es responsabilidad de la diócesis y en nuestro caso, la evangelización del conglomerado Buenos Aires-Gran Buenos Aires, de las 11 diócesis. A la región hay que caminarla.

 

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3.    Hacia dónde deberían caminar las Parroquias urbanas

 

28.    Dentro de este proceso de reflexión pastoral compartida, pudimos darnos cuenta y consensuar algunos aspectos a tener en cuenta y hacia donde deberíamos encaminar la vida de nuestras parroquias urbanas. Son como recorridos a transitar juntos y que nos orientarían mejor a la hora de pensar en la evangelización de la ciudad como un todo.

 

29.    Es muy importante dedicar tiempo a la escucha y al encuentro personal con el otro como lugar privilegiado de anuncio evangelizador y kerigmático, la experiencia de salida-encuentro-diálogo-anuncio-bendición, no debe ser algo esporádico o relacionado a ciertos eventos parroquiales o peregrinaciones masivas  sino una manera de ser parroquias urbanas misioneras en su propia realidad (10).

 

30.    Reconocer la misión como un proceso continuo de transmisión del Evangelio y de diálogo e interacción con la realidad  de la multiculturalidad urbana, buscando cercanía y abriéndose a la diversidad en sus más variadas formas. Aprender a usar herramientas de comunicación que faciliten el proceso, establecer redes interparroquiales e ir superando el concepto limitado de territorialidad.

 

31.    Ir creando espacios de reflexión y discernimiento en la línea de la Pastoral Urbana que nos ayuden a crecer en actitud empática y de cercanía con las personas de la urbe, dejando atrás los aburguesamientos parroquiales. Necesitamos recuperar una actitud de acogida cordial y fraterna con todo aquel que se acerca. Ser Iglesias más ligeras de equipaje que llegan a las personas con actitudes de misericordia y consuelo, que brindan sanación y promueven la reconciliación.

 

32.    Las parroquias urbanas están llamadas a colaborar en la construcción del entramado social y cooperar para hacer el pasaje de habitantes a ciudadanos comprometidos con el Bien Común. Queremos ser Nación (11).

 

33.    Desearíamos en los consagrados una formación inicial en esta perspectiva: la de abrirse ante los cambios, la de estar preparados para aceptar que habrá escenarios futuros que no estarán en sus manos y para los cuales el anuncio de Jesucristo —Camino, Verdad y Vida— seguirá siendo la más grande de nuestras riquezas.

 

34.    En definitiva caminamos hacia una parroquia abierta, que sale al encuentro, que escucha, que anuncia la Palabra de Dios a tiempo y a destiempo, que insiste con ocasión o sin ella (12), que consuela, que ofrece misericordia y que busca dejarse guiar por el Espíritu Santo, que se mueve como quiere, donde quiere, cuando quiere. A la parroquia hay que caminarla. Ser Iglesia y parroquias urbanas callejeras.

 

 

4.    Otros temas

 

35.    Durante el encuentro han surgido otros temas que hacen a la vida de las parroquias urbanas pero que bien merecen otro tiempo y espacio de reflexión. Son:

 

o  La misión urbana.

o  Símbolos, liturgia y celebración en la ciudad.

o  Los párrocos urbanos.

o  La formación en los seminarios.

o  La ministerialidad bautismal.

o  La mujer y su lugar en la historia de la Iglesia.

o  La parroquia y los colegios parroquiales.

o  Parroquias temáticas.

o  La parroquia y los movimientos.

o  La pastoral del alivio, de la escucha, de la salud.

o  Los cinerarios parroquiales y la pastoral de los difuntos.

o  La comunicación.

o  El cambio de corazón. Espiritualidad urbana.

 

 

5.    A modo de propuesta

 

36.  Habiendo dejado que el Espíritu nos guíe e inspire, creemos que las parroquias urbanas están llamadas a promover un nuevo estilo de comunidad que caracterizamos como: “Comunidad de comunidades, misericordiosas y misioneras”.

 

37.  Hemos visto y oído el enorme significado que para muchos de nuestros barrios tiene el ser una parroquia comunidad de comunidades. Sigue siendo una expresión inspiradora de nuevas estructuras parroquiales y pastorales más descentralizadas, que generan fraternidad, comunión y participación, que promueven la ministerialidad de todos los bautizados, la complementación de diversidad de carismas y realidades y la corresponsabilidad pastoral.

 

38.  Tenemos la responsabilidad de ser testigos de la comunión en el barrio y la ciudad. Es necesario recuperar una dimensión simbólica de la parroquia como expresión de comunión y fraternidad entre los diferentes, convirtiéndose así en un servicio para la interculturalidad y el diálogo social.

 

39.  Por eso debemos hacer importantes esfuerzos para evangelizar también los imaginarios eclesiales y pasar de un tipo de parroquia sólo asociada al templo, al culto, la catequesis, a Cáritas o actividades aisladas, hacia otro que refleje una comunidad de hermanos. La comunidad tiene el desafío de romper los muros del individualismo que separa, aísla o encierra y ayudar a celebrar la fe y la vida con contenidos y pedagogías integrales e integradoras. Un estilo de parroquia que ayude a crear vínculos y generar encuentro. Entendemos que hace falta insistir en tres niveles de fraternidad: entre los sacerdotes, entre los laicos, y mucho entre sacerdotes y laicos.

 

40.  Esto nos exige ser creativos a la hora de pensar a las parroquias urbanas ya no como autosuficientes y apartadas unas de otras, sino en comunión de comunidades parroquiales, que en sí mismas son una comunidad de comunidades. Hemos valorado el modelo de las CEBs y el camino de transformación que hicieron a lo largo de estas dos últimas décadas.(13)

 

41.  Hace falta aprender un sentido de comunidad de comunidades que asume el desafío a trabajar de manera interparroquial y en el caso de nuestra región eclesiástica de manera interdiocesana. Pensamos que los decanatos y las vicarías zonales pueden ser muy buenos espacios para la comunión y participación en el trabajo pastoral corresponsable entre los sacerdotes y junto a los laicos. En este sentido, consideramos oportuno dar pasos seguros hacia una “inter-pastoralidad” entre las parroquias, esto es, hacia una mayor comunión y participación también de la diversidad de propuestas pastorales que son verdaderamente evangelizadoras de la vida urbana.

 

42.  Descubrimos que las parroquias están invitadas además a ser comunidades misericordiosas. Es la palabra que nos ayuda a marcar la profunda conversión personal, comunitaria e institucional a la que Dios nos invita en este tiempo.

 

43.  Misericordia es: respeto por el otro tal cual está en su realidad; acogida de todos; cercanía con los más pobres; ternura con los pecadores. Es salir, escuchar, tocar, dialogar, sentir con el otro. Es correr el riesgo de ser Iglesia accidentada. Es abrir el corazón a la diversidad que se transforma en riqueza.

 

44.  Misericordia es encarnar el Amor de Dios, encarnar al Padre que se hace Madre llena de ternura. Es acercarnos respetuosamente y con delicadeza al dolor de nuestro pueblo, que sufre y tiene heridas profundas. Es bendecir mirando a los ojos y conteniendo la vida del otro.

 

45.  La opción preferencial por los pobres y la riqueza de la religiosidad popular, o como la llama Aparecida: mística popular (14), nos anima a crecer en máxima delicadeza y ternura para saber ponernos en la misma dirección en la que va el Espíritu del Señor y en sintonía con aquello que Él mismo realiza en medio de su pueblo. La pastoral urbana debe procurar siempre beber de esos pozos de gracia: los pobres y su religiosidad.

 

46.  Una Iglesia que se despoja de una estructura sobrecargada para pasar a otra más dinámica, de mayor vida, menos burocrática, más facilitadora del encuentro.

 

47.  Por último, coincidimos que las parroquias deben ser más salidoras, más misioneras. Aunque nos queda reflexionar más qué es lo que hoy entendemos por misión urbana y cómo debemos hacerla.

 

48.  Así todo intuimos que se trata de estar más en las calles de la ciudad, caminando y acompañando a nuestro pueblo, presentando el Kerigma al modo urbano, es decir, un primer anuncio que sepa dialogar con la enorme cantidad de propuestas de sentido que la ciudad ofrece, pero que sepa también despertar la curiosidad, el interés y la adhesión a Jesús. 

 

49.  La misión la hace el Espíritu del Señor que ya evangeliza a la ciudad de diversos modos y que siembre por todos lados y situaciones las semillas del Verbo. Por eso un primer paso es poner a la parroquia en sintonía con el Espíritu de Dios y descubrir con Él, dónde y cómo debemos misionar la ciudad.

 

50.  La experiencia de salir a contemplar la vida de la ciudad, de encontrarnos y dialogar, de bendecir, nos ayuda a percibir que Dios vive en la ciudad, en medio de las alegrías y los dolores de nuestro pueblo y que al misionar somos misionados. Nosotros llevamos la Buena Noticia de Jesús a la ciudad, pero nuestros hermanos que allí viven, nos bendicen al recibirnos con un corazón abierto y agradecido por haber salido y estar donde están ellos en la situación existencial personal, familiar y grupal en la que viven.

 

51.   María estuvo misteriosamente presente como sabe hacerlo: enseñándonos a ser Iglesia a la espera del Espíritu que renueva todas las cosas. Con ella queremos caminar junto a nuestro pueblo sencillo y creyente, que lucha y ama. Con ella deseamos ser testigos de su Hijo Jesús y de su Evangelio que es Buena Noticia de salvación para todos.

 

_________________________________________________

 

(1) La convocatoria fue dirigida principalmente a párrocos, pero se abrió a la participación de laicos representativos de las diócesis. Concurrieron: laicos 27, religiosos 3, diáconos permanentes 8, sacerdotes 66, obispos 11, total: 115. Por diócesis: Avellaneda-Lanús 6, Buenos Aires 24, Gregorio de Laferrère 6, Lomas de Zamora 7, Merlo-Moreno 8, Morón 10, Quilmes 6, San Isidro 11, San Justo 7, San Martín 10, San Miguel 8.

 

(2) P. JORGE TORRES CARBONELL, Buenos Aires; P. JULIO MEREDIZ, San Miguel; P. JORGE GARCÍA CUERVA, San Isidro; P. GUILLERMO VIDO, San Martín; P. GASTÓN LORENZO, Buenos Aires; P. FÉLIX GIBBS, Quilmes; P. JUAN BRAVO, MORÓN; EQUIPO DE LAICOS RESPONSABLES DE LA PARROQUIA San Martín de Porres, Merlo-Moreno.

 

(3) En este texto no está explicitada una concreta “mirada sobre la realidad” al modo de un diagnóstico pastoral, porque sobrepasaba las posibilidades del encuentro. La realidad de la urbe estuvo presente en los distintos momentos de reflexión, pero no llegamos a poner por escrito una visión compartida de la misma.

 

(4) Ver DA 509-512.

 

(5) Apocalipsis 2, 1-29.

 

(6) FRANCISCO, discurso al Comité Coordinador del CELAM, 28 de julio de 2013. “La Misión Continental se proyecta en dos dimensiones: programática y paradigmática. La misión programática, como su nombre lo indica, consiste en la realización de actos de índole misionera. La misión paradigmática, en cambio, implica poner en clave misionera la actividad habitual de las Iglesias particulares. Evidentemente aquí se da, como consecuencia, toda una dinámica de reforma de las estructuras eclesiales. El "cambio de estructuras" (de caducas a nuevas) no es fruto de un estudio de organización de la planta funcional eclesiástica, de lo cual resultaría una reorganización estática, sino que es consecuencia de la dinámica de la misión. Lo que hace caer las estructuras caducas, lo que lleva a cambiar los corazones de los cristianos, es precisamente la misionariedad. De aquí la importancia de la misión paradigmática...”

 

“La Misión Continental, sea programática, sea paradigmática, exige generar la conciencia de una Iglesia que se organiza para servir a todos los bautizados y hombres de buena voluntad. El discípulo de Cristo no es una persona aislada en una espiritualidad intimista, sino una persona en comunidad, para darse a los demás. Misión Continental, por tanto, implica pertenencia eclesial. Un planteo como éste, que comienza por el discipulado misionero e implica comprender la identidad del cristiano como pertenencia eclesial, pide que nos explicitemos cuáles son los desafíos vigentes de la misionariedad discipular. Señalaré solamente dos: la renovación interna de la Iglesia y el diálogo con el mundo actual.”

 

(7) Ver DA 365-372

 

(8) DA 170-180. La parroquia comunidad de comunidades.

 

(9) Ver: JORGE SEIBOLD sj, en el primer encuentro de PUBA, año 2007. Ha desarrollado de manera clara el concepto de “multiculturalidad”. Puede consultarse en línea: http://www.pastoralurbana.com.ar/web/jorge-seibold.php

 

(10) El miércoles por la tarde y dentro de la pedagogía y metodología de nuestra reflexión pastoral, los participantes, nos dirigimos en dos grupos a la plaza de San Miguel y a la de Moreno, con el fin de contemplar-dialogar y bendecir a las personas que allí se encontraban. Ver la evaluación de ese momento en: http://www.pastoralurbana.com.ar/web/eventos/2013.php

 

(11) Queremos ser Nación, 129ª reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina, Buenos Aires, 10 de agosto de 2001.

 

(12) 2 Timoteo 4,2

 

(13) DA 178-180

 

(14) DA 262

 

 

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Partieron a la Casa del Padre

Dora Rodríguez

 

El pasado 7 de septiembre, el Señor llamó a su presencia a Dora Ema Rodríguez, una gran mamá, abuela, esposa y catequista, a la edad de 67 años.

 

Dorita, como la conocíamos todos, se dedicó por completo a la atención de su familia formada por su esposo, Domingos Alves de Castro, sus dos hijas, Mariana y María Victoria, y dos nietos; y a la atención de la secretaría parroquial de la comunidad de Nuestra Señora del Camino, de Hurlingham.

 

En la Cochería Lizardo, por la noche del sábado 7, se celebró la misa de exequias presidida por el Párroco, Pbro. Rodrigo Durini, quien concelebró con los Pbros. Juan Carlos Martínez y Juan Bravo. También se acercó el P. Luis De Ángelis. Finalizada la Misa, el P. Juan Carlos rezó el responso, despidiéndola.

 

Le agradecemos a Dorita la amistad que nos brindó y oramos para que el Señor, a quien tanto quiso, la reciba en sus brazos, y consuele y fortalezca a sus seres queridos.

 

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En la foto, recordamos la alegría de Dorita al recibir un presente del
P. Rodrigo por el Día de la Secretaria, unos días antes de su fallecimiento.

 

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PASTORAL DE COMUNICACIÓN SOCIAL - DIÓCESIS DE MORÓN

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