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Carta Pastoral de Mons. Luis Guillermo Eichhorn MC900431561[1]
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Apuntamos Alto: Pobreza Cero MC900431561[1]
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Se cerró otro capítulo de la historia de la Diócesis MC900431561[1] 
                                                                                                       

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Carta Pastoral de Mons. Luis Guillermo Eichhorn

 

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Año de la Fe

 

SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO
CUERPO Y SANGRE DE CRISTO


MES DE LA CARIDAD

 

Señor, que te amemos en el hermano

 

En este Año de la Fe, nos preparamos para vivir el “Mes de la Caridad”, que comenzaremos, Dios mediante, el día 1º de junio, en la celebración de la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo: Tres eventos que merecen una reflexión.

 

El Año de la Fe invita a toda la Iglesia –a nosotros– a renovar y profundizar nuestra Vida de fe. Fe que, sabemos, es don de Dios, gracia que actúa y transforma a cada uno de nosotros hasta lo más íntimo: La fe toca lo más íntimo y vital de nuestra vida –el corazón–, fe que no sólo cambia la existencia, su sentido y significado, sino que también se expresa –se confiesa– a través de una Vida nueva, esto es, un estilo de vida, gestos, actitudes, concretamente en actos de amor: “Con el corazón se cree y con la boca se confiesa” (Rom 10, 10).

 

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La fe nos impulsa a seguir a Cristo, a estar y vivir con Él, a experimentar su amor y amistad, a “permanecer en su amor” (cf.: Jn 15, 4. 9-10); y es la fe la que nos hace descubrirlo en el hermano: “Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt 25, 40). Es que la fe no es algo íntimo y meramente espiritual: toca toda nuestra vida y nuestras acciones; se manifiesta y exterioriza en nuestra manera de vivir, de valorar, de encarar y asumir los acontecimientos y diversas situaciones de la vida, de la historia en que vivimos. “La fe obra por medio del amor” (Gal 5,6), dice san Pablo; y nuestra vida gira en torno al mandamiento del amor “Este es mi mandamiento: ámense unos a otros como yo los he amado” (Jn 15,12), amor que es también un don de Dios: “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado” (Rom 5, 5).

 

El Papa Benedicto XVI, en Porta Fidei, insiste en la inseparabilidad de estas dos virtudes: Fe y Caridad: “La fe crece cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y gozo” (PF. 7); “La fe sin caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino” (id. 14). Son, también, contundentes las palabras del apóstol Santiago: “Muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de las obras, te demostraré mi fe” (Sant 2, 14-18).

 

Esto  nos lleva a unir fe y caridad como dos dimensiones infaltables para nuestra Vida cristiana, lo cual debería manifestarse en plenitud en el Mes de la Caridad. Un tiempo en el que se intenta, entre otras cosas, motivar en cada uno de nosotros esta actitud decidida, definida, comprometida de caridad, de amor atento y delicado, al prójimo, a todo prójimo, y de manera especial al pobre, sufriente, enfermo, necesitado, marginado.

 

El Año de la Fe y el lanzamiento del Mes de la Caridad coinciden este año con la celebración del Cuerpo y Sangre de Cristo en la Eucaristía, misterio de fe y fuente del amor.

 

Celebrar la Eucaristía es para nosotros actualizar el misterio de Jesús “que nos amó hasta el extremo” (Jn 13, 1) y que  nos comunica su amor, nos invita a vivir una profunda comunión de amor con Él. Él nos ama y nos sirve humildemente, y nos enseña a través del gesto entrañable de lavar los pies a sus discípulos en su Última Cena: “Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros; les he dado el ejemplo para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes” (Jn 13, 14).

 

En este Mes de la Caridad queremos vivir esta verdad: La caridad, el amor al prójimo, que brota de las fuentes que son la Fe y la Eucaristía; y esto, especialmente ante los hermanos necesitados.

 

Comenzar el Mes de la Caridad con la celebración Eucarística del Corpus Christi tiene, precisamente, como propósito el hacernos reconocer que nuestra vida cristiana, nuestra vida de fe, nuestra devoción y amor a la Eucaristía deben tener como expresión una realidad concreta: el amor a Jesús en el hermano más pequeño, más desvalido: el que tiene hambre, el que tiene sed, el que está de paso y sin techo, el desnudo que siente el frío, el enfermo que sufre, el que está encarcelado (cf. Mt 25, 31-46)…

 

Es ocasión no sólo para repensar y renovar nuestro estilo de vida cristiana, sino también de replantear nuestra acción caritativa como Iglesia: el lema de esta campaña y de la colecta de Cáritas en este año, nos habla de “pobreza cero”. ¿Qué significa esto? ¿Qué vamos a erradicar la pobreza? ¿Qué no habrá más pobres? Jesús nos dijo: “A los pobres los tienen siempre con ustedes…” (Jn 12, 8). Erradicar la pobreza es una utopía, pero esto no mengua la consideración de que la pobreza, especialmente entre nosotros los argentinos, es un escándalo; que en esta tierra tan rica en recursos que nos ha regalado el Padre del Cielo, haya hermanos que tengan frío, que tengan hambre, que no tengan un techo donde cobijarse, etc., es cosa que debe preocuparnos: algo no anda bien. Como cristianos, tenemos que reaccionar. Este mes de la Caridad, la colecta que realizaremos, es una oportunidad, un tiempo de gracia del Señor.

 

Todo esto conlleva dos elementos: El compromiso personal y comunitario y el desarrollo integral del hombre.

 

Primero: compromiso personal y comunitario.

Es lo primero, dejar que el Espíritu mueva nuestros corazones y nos lleve a asumir una sincera actitud de amor al hermano necesitado. Aprender a mirarlo con amor, con los ojos de Cristo. Más aún, descubriendo al mismo Jesús encarnado en ellos; nos decía el Papa Francisco: “¡Ojo! Que para nosotros toda persona y más si esta marginada, si está enferma, es la carne de Cristo, o sea que el trabajo de Cáritas sobre todo es darse cuenta de esto” (16 de mayo, discurso a Cáritas Internacional).

                                     

Corazón conmovido, misericordioso, solidario. Esto es, pensar y sentir al prójimo  –con-cordia– para brindar la ayuda con espíritu fraterno, saber curar las heridas –¡del cuerpo y del alma!– acariciando  con ternura: ¡Ser el buen samaritano! Esto no sólo es “hacer cosas”, sino que implica una actitud seriamente comprometida, una sincera conversión del corazón, una pedagogía de la caridad. Es el primer e ineludible trabajo de Cáritas: Brindar ayuda de manera coordinada, organizada, canalizando así la caridad de toda la comunidad para hacerla eficaz y eficiente.

                                     

En segundo lugar, el desarrollo integral.

Es respuesta al lema “pobreza cero”. El hermano necesitado debe superar su condición de pobreza, dolor, marginalidad. Y para hacerlo, no embotarlo con dádivas, sino hacer que recupere su dignidad como hombre/mujer, como hijo/a de Dios: que logre desarrollar y entrenar sus capacidades, que descubra los valores que lo animen a esforzarse para crecer, superarse, valerse por sí mismo, en especial, descubrir los valores trascendentales, que suponen “un corazón nuevo”, lo cual, sabemos, es obra propia del Espíritu Santo. Por esto es necesario evangelizar al pobre, darle a Cristo –la primera Caridad– para que Él, con la gracia del Espíritu Santo, siembre en su corazón, como en un terreno preparado, la buena semilla del Reino: “Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos ayeen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres (Lc 7, 22). A los ciegos, la luz de la fe, a los leprosos –marginados, fuera de la comunión– la pureza de corazón, a los abandonados –paralizados por su incapacidad– ponerlos en camino, a los sordos, que abran sus oídos a la Palabra que es Espíritu y Vida, a los que están muertos, que resuciten, reconciliados; ¡Qué el Evangelio sea anunciado a todos! En especial a los pobres: Tienen derecho a conocer a Cristo, Camino, Verdad y Vida. Promover, por tanto, a los hermanos pobres que buscan nuestra ayuda, de manera integral, en todas las dimensiones propias de una persona humana: Corporal, síquica, espiritual, social, laboral, intelectual, etc.

 

Esta es la propuesta, esto es lo que pediremos al Señor en esta Fiesta de su Santísimo Cuerpo y Sangre, contemplando y adorando este misterio en el que Él se da como Pan de Vida, diciéndonos: “Hagan esto en memoria mía…”; Que nuestra Eucaristía sea un momento fuerte en el cual sintamos interiormente la motivación a salir, a ayudar, a acompañar… ¡a amarnos los unos a los otros!, a hacernos pan para los demás.

 

Exhortándolos a una gran generosidad en esta colecta anual de Cáritas, les saludo con afecto y alegría, pidiendo al Señor derrame abundantes bendiciones sobre todos. Que María, Nuestra Madre del Buen Viaje, nos muestre el camino para aprender así a amar a Jesús en el hermano.

                                     

Morón, 23 de mayo de 2013.

 

                                                                                                          Luis Guillermo Eichhorn

                                                                                                               Obispo de Morón

 

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____________________________________

 

SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO
CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

 

Celebración Diocesana: Sábado 1º de junio, 15:30 hs. en el atrio de la Catedral, precedida por la Expocarisma 2013 (desde las 14:00 hs., en el salón parroquial). No se suspende por lluvia.

 

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Caritas Diocesana
Parroquia San Pedro Apóstol - Castro Cambón 250 – Morón                                        

Lunes  y jueves de 9 a 18 hs.. Martes y miércoles de 9 a 12 hs.

Tel./fax: 4483-3154    Email: moron.caritas@speedy.com.ar

 

Apuntamos Alto: Pobreza Cero

8 y 9 de junio  
Colecta Anual de Cáritas

 

“Cáritas es la institución del amor de la Iglesia.

La Iglesia se hace institución en la Cáritas.”

 

Papa Francisco

 

Todos los días Emanuel Onoratto se levanta temprano, comparte unos mates con su mamá y se acerca a la Granja Agro-ecológica Los Tamariscos. “La granja me cambió la vida. Acá se aprende no solo la parte técnica del trabajo, sino también cosas de la vida, yo aprendí a escuchar y a tener amigos de verdad” afirma.

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La Granja Los Tamariscos es un espacio educativo enmarcado en los principios de la agro-ecología y la Economía Solidaria que fue creado hace 10 años por Cáritas Bahía Blanca con el objetivo de ofrecer a los jóvenes de la ciudad y alrededores un lugar de participación, proyección laboral y crecimiento personal y grupal.

 

Emanuel es uno de los tantos testimonios del lema que Caritas eligió para la Colecta Anual: Apuntamos Alto: Pobreza Cero. Este objetivo, en palabras de Monseñor Oscar Ojea, Presidente de Cáritas Argentina, “es un plan de máximas, no de mínimas; un plan de compromiso total con los pobres, de jugarnos por entero.”

 

Cáritas brinda su ayuda a muchos hermanos necesitados en todo el país contando con el aporte y el compromiso solidario de la sociedad argentina. Esta acción se lleva adelante en 66 diócesis y más de 3.500 parroquias, capillas y centros misionales, llegando directamente a las personas y comunidades más afectadas por la pobreza y la exclusión.

 

Con este espíritu y bajo la convicción de que es realmente posible construir una nación cimentada en la equidad la justicia social, la fraternidad y el bien común, Caritas invita una vez más a toda la sociedad a asumir un “compromiso total con los pobres; a jugarnos por entero”.

 

La gran respuesta solidaria de los argentinos frente a nuestros hermanos damnificados por las inundaciones del mes de abril ha demostrado un espíritu de sincera generosidad y entrega. Esta misma disposición a dar y darnos se la debemos a todos los argentinos que padecen situaciones de pobreza y exclusión.

 

La Colecta Anual de Cáritas es una oportunidad para llegar a tantos hogares que necesitan de nuestra solidaridad en todo el país. Los invitamos a conocer algunas historias que, como la de Emanuel, dan testimonio de la importancia de apuntar alto frente a la adversidad:

 

¿Cómo sumar tu colaboración?

 

- Acercándote a la parroquia más cercana a tu domicilio

- llamando hoy al 0810-222-74827

- por Internet a través de www.caritas.org.ar

 

- con depósito en cheque o efectivo a nombre de Cáritas Argentina en la cuenta corriente del Banco Nación 38632/92 (sucursal 0085 Plaza de Mayo) CBU 01105995-20000038632921 – CUIT: 30-51731290-4.

 

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Nuestra Diócesis – Vida Consagrada

Después de muchos años en Morón, la misión de las Hnas. del Instituto de las Misiones Extranjeras continúa ahora en otro lugar del mundo.

Se cerró otro capítulo de
la historia de la Diócesis

 

Con la partida del país de las Hermanas de las Misiones Extranjeras de París, se cierra otro capítulo de la historia de la Diócesis. Una historia amor y trabajo por los más necesitados y alejados de la Iglesia, según el carisma de la Congregación, que ha tenido momentos de gozo, pero también de profundo dolor, como el secuestro y asesinato por la dictadura militar de las Hnas. Lèonie Duquet y Alice Domon. Historia que las Religiosas entregan y que es lo que va a vivir en el corazón de todos los que han tratado con ellas.

 

¡A cuánta gente llevaron a Cristo en todo este tiempo! Fueron testigos de los vagones de tranvía que se utilizaban como Capillas, aulas de colegios, centros de salud, o como hogar en el caso de la Hna. Renèe Marie Duquet, fallecida en 1993.

 

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El  1º de marzo de este año, las Religiosas cedieron al
Obispado la casa que las albergó en Morón Sur.

 

Llegaron a la Diócesis por los años ‘50 y participaron en los comienzos de la Casa de la Caridad y del Jardín Casita de Todos, que estaban ubicados en la esquina de García Silva y 25 de Mayo, Morón; y de la Escuela de Servicio Social, colaborando estrechamente con el fundador, Mons. Farrell. La Hna. Maurice Logerot fue la primera Superiora de la Casa de la Caridad. En aquel tiempo, también desplegaron tareas junto al P. Ismael Calcagno, a cargo de la Casa de la Catequesis, trabajando intensamente con los niños discapacitados, destacándose la labor de las Hnas. Lèonie Duquet y Gabrielle Echevarne; Alice Domon también colaboraba en esta actividad.

 

Luego se sumarían a la obra en la Diócesis las Hnas. Yvonne Pierron, Marie Josèphe Catteau, Genoveva Barra, Mathilde Guillaume, Luisa Dupont, Elena Capdeville y María Isabel Zumpf.

 

El  1º de marzo de este año, las Religiosas cedieron al Obispado la casa que las albergó en Morón Sur y recordaron mientras dialogábamos con ellas, la llegada a la Argentina en 1939. Arribo que fue imprevisto, dado que la Congregación estaba destinada para Asia, pero como la fundadora era argentina hubo una excepción. Actualmente, cuentan con Religiosas en Asia, Japón, Francia, India, Hong Kong y Madagascar, siendo la India el país con más vocaciones. En cada lugar, con su presencia y testimonio de vida buscan vincularse con la gente que no está evangelizada, que se encuentra más alejada de la Iglesia. En ese difícil ámbito pastoral, señalan que el respeto por la justicia y la dignidad del hombre ya es evangelizar y que “la mejor forma de liberarse, es preocuparse por tu hermano, más todavía, del más necesitado”.

 

 

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PASTORAL DE COMUNICACIÓN SOCIAL - DIÓCESIS DE MORÓN

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Oficina de Prensa del Obispado de Morón

Sr. Fabián Parodi

De lunes a viernes de 9 a 12 horas.

Buen Viaje 936 - Morón     

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