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// 17-12-2015 //              

- Apertura de la Puerta Santa - Parroquia Sagrado Corazón

- RECONCILIACIÓN Y PERDÓN

- Cada noche será Navidad
 

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Objetivo V:

Que en la Diócesis se establezca un sistema fluido y eficaz de comunicación social que favorezca el compartir noticias, la organización y coordinación pastoral, y el intercambio de experiencias entre las comunidades. Tener presencia en los medios de comunicación locales.

 

Anexo I de la Carta Pastoral a todos los fieles de la Diócesis de Nuestra Señora del Buen Viaje, presentando las conclusiones de la Asamblea Pastoral del Pueblo de Dios.

 

 

 

 

Decanato de Hurlingham

 

“Misericordiosos como el Padre”

 

AÑO SANTO DE LA MISERICORDIA

 

APERTURA DE LA PUERTA SANTA
DE LA MISERICORDIA
 

 

DOMINGO 20 DE DICIEMBRE

11.30 hs. Parroquia
Sagrado Corazón de Jesús


Delfor Díaz 1640, Hurlingham  Tel.: 4665
0576

 

Luego de la apertura de la Puerta Santa de la Misericordia de la Iglesia Catedral, el pasado 13 de diciembre, por Mons. Luis Guillermo Eichhorn, y para favorecer que todos puedan peregrinar hacia un lugar santo y conseguir el perdón de los pecados por medio de la indulgencia plenaria, en la Diócesis las Parroquias madres de cada Decanato serán lugar de peregrinación. Del mismo modo, lo serán el Santuario Diocesano de la Medalla Milagrosa y las Parroquias Nuestra Señora de Loreto, de El Palomar y Sagrado Corazón de Jesús, de Haedo.

 

 

ESTE DOMINGO, 20 DE DICIEMBRE, LA APERTURA DE LA PUERTA SANTA SE LLEVARÁ A CABO EN LA PARROQUIA SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS DE HURLINGHAM, A LAS 11.30 (Delfor Díaz 1640).

 

 

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Apostolado de la Divina Misericordia



Jubileo del Año Santo de la Misericordia
 

RECONCILIACIÓN Y PERDÓN

Disertación de Mons. Luis Guillermo Eichhorn

 

-Con la colaboración de Luz Caballero-

 

El Papa Francisco desea que los católicos crezcamos en misericordia con nuestro prójimo, en especial, con los más necesitados. Desea que los católicos seamos más solidarios con la misión de Jesús de llevar la Buena Noticia del Evangelio y consuelo a los pobres; de liberar a los cautivos, prisioneros de las esclavitudes de nuestro mundo actual; de dar la vista a quienes están ciegos, porque la luz de la fe no ilumina sus corazones; y de liberar a los oprimidos, trabajando para devolverles su dignidad.

 

Por eso, ha proclamado un Año Santo de la Misericordia del Señor, que comenzó el 8 de diciembre, con la Apertura de la Puerta Santa en el Vaticano, en la Basílica de San Pedro.

 

El 13 de diciembre, el gesto de la apertura de la Puerta Santa se replicó en todas las Diócesis del Mundo. En Morón, Mons. Luis Guillermo Eichhorn lo hizo abriendo las puertas de la Catedral.

 

Días previos, en el mes de noviembre, en el Santuario Diocesano de la Medalla Milagrosa, anticipando este Jubileo e invitado por el Apostolado Interparroquial de la Divina Misericordia, Mons. Luis Guillermo disertó sobre una de las obras de misericordia, la del perdón. Las obras de misericordia son acciones por las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales.

 

Para ver el video, clic en la imagen o aquí.
 
Compartimos la fe por FM Stepinac, 91.9, desde la ciudad de Hurlingham.

 

 

 

Lucas 15, 11-32

 

Jesús dijo también: «Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: “Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde.” Entonces el padre les repartió los bienes.

Unos días después, el hijo menor juntó todas sus cosas y se fue lejos, a una provincia apartada, y allí dilapidó sus bienes llevando una vida disipada.

Cuando ya lo había malgastado todo, sobrevino una gran hambruna en aquella provincia, y comenzó a pasar necesidad.

Se acercó entonces a uno de los ciudadanos de aquella tierra, quien lo mandó a sus campos para cuidar de los cerdos.

Y aunque deseaba llenarse el estómago con las algarrobas que comían los cerdos, nadie se las daba.

Finalmente, recapacitó y dijo: “¡Cuántos jornaleros en la casa de mi padre tienen pan en abundancia, y yo aquí me estoy muriendo de hambre!

Pero voy a levantarme, e iré con mi padre, y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y no soy digno ya de ser llamado tu hijo; ¡hazme como a uno de tus jornaleros!’”

Y así, se levantó y regresó con su padre. Todavía estaba lejos cuando su padre lo vio y tuvo compasión de él. Corrió entonces, se echó sobre su cuello, y lo besó.

Y el hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y no soy digno ya de ser llamado tu hijo.”

Pero el padre les dijo a sus siervos: “Traigan la mejor ropa, y vístanlo. Pónganle también un anillo en su mano, y calzado en sus pies.

Vayan luego a buscar el becerro gordo, y mátenlo; y comamos y hagamos fiesta, porque este hijo mío estaba muerto, y ha revivido; se había perdido, y lo hemos hallado.” Y comenzaron a regocijarse.

El hijo mayor estaba en el campo, y cuando regresó y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas.

Entonces llamó a uno de los criados, y le preguntó qué estaba pasando.

El criado le respondió: “Tu hermano ha vuelto, y tu padre ha ordenado matar el becerro gordo, porque lo ha recibido sano y salvo.”

Cuando el hermano mayor escuchó esto, se enojó tanto que no quería entrar. Así que su padre salió a rogarle que entrara.

Pero el hijo mayor le dijo a su padre: “Aunque llevo tantos años de servirte, y nunca te he desobedecido, tú nunca me has dado siquiera un cabrito para disfrutar con mis amigos.

Pero ahora viene este hijo tuyo, que ha malgastado tus bienes con rameras, ¡y has ordenado matar el becerro gordo para él!”

El padre le dijo: “Hijo mío, tú siempre estás conmigo, y todo lo que tengo es tuyo. Pero era necesario hacer una fiesta y regocijarnos, porque tu hermano estaba muerto, y ha revivido; se había perdido, y lo hemos hallado”.

 

 

“El texto no es un simple relato que hace Jesús, sino que es una enseñanza que quiere dejar ver lo que es la realidad del hombre, de la humanidad. Este padre y sus dos hijos están simbolizados en la humanidad entera. Los hijos deben todo a su padre; el padre les repartió su herencia, es decir, que toda riqueza que tenía se las dio a ellos. El hijo menor se fue, se dio la buena vida y terminó sin ningún centavo. Por haberse alejado de la casa del padre y haber malgastado todos sus bienes, se vio rebajado, denigrado como persona. Se dedicó a cuidar cerdos, que en el contexto donde está Jesús, para el pueblo judío el cerdo es un animal impuro. Y más todavía, tenía hambre y deseaba comer lo que le daban a esos animales, pero nadie se lo daba.

 

Entonces recapacita: ‘Cuántos jornaleros en la casa de mi padre, tienen pan en abundancia y yo me muero de hambre’ me levantare e iré y le diré: ‘Padre, pequé contra el cielo y contra ti, ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como uno de tus jornaleros’.

 

Es notable el proceso que hace este hijo, toma conciencia de su falta, de su pecado, de cómo se ha rebajado humanamente peor que los chanchos. Y siente dolor interno, arrepentimiento de lo que hizo y decide volver a la casa del padre, consciente de que lo hace sin derechos porque malgastó todo lo que tenía. Incluso abandonó a su padre. Decidió dar el paso del regreso y se puso en camino.

 

Con el criterio humano, se hubiera encontrado con un padre dispuesto a golpearlo y castigarlo, pero el padre lo vio de lejos, lo que implica que estaba a la expectativa de su regreso; se conmovió, en su corazón se movilizaron sentimientos; corrió hacia él, lo abrazó y besó a pesar de su mal aspecto. Porque era su hijo.

 

Pide traer el mejor vestido, ponerle el anillo en el dedo, sandalias en los pies, etc.. Hace de él una persona nueva y organiza un festejo.

 

El otro hijo, el mayor, quien había recibido también la herencia. Estaba en el campo, se entera de la fiesta y se enojó. Duro de corazón, no reconoce al hermano y cuestiona a su padre que no le dio un cordero. Él había recibido la herencia también. ‘Todo lo mío es tuyo’ le responde el padre «no necesitaba pedírselo» pero tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado, convenía hacer fiesta.

 

La parábola no dice cómo terminó el agasajo, si el hermano mayor entró o no. Pero refleja el corazón y la actitud del padre que ama a sus hijos y quiere que estén con él, que haya una familia. Y la familia tiene por fundamento el amor, un amor que perdona, que pasa por la reconciliación, un amor que es como el de Dios Padre, que es rico en misericordia, tardo para la ira. Es hermoso recorrer las páginas de la Biblia y descubrir la misericordia de Dios”.

 

 

MISERICORDIA

 

“Son dos palabras juntas. Miser, que habla de la miseria; y cordia, que habla de corazón. Un corazón que ve la necesidad, la pobreza, el dolor, la miseria del hermano, que está dolido por la miseria que ve y se mueve para ayudar, para cubrir esas necesidades porque tiene un amor misericordioso. Un corazón que se conmueve por la miseria del hermano y tiende la mano para ayudarle”.

 

EVANGELIO DE LA MISERICORDIA

 

“El Evangelio leído, capítulo 15 del Evangelio de Lucas, tiene tres parábolas. Se las conoce como las tres parábolas de la misericordia.

La misericordia es uno de los ejes del Evangelio de Lucas. En el año litúrgico que comenzó, los domingos (salvo en Cuaresma y Pascua) el Evangelio meditado es el de Lucas, por eso la propuesta del Papa Francisco de un Año Jubilar de la Misericordia. El Papa quiere que nutramos nuestra vida espiritual desde el Evangelio de Lucas, poniendo el acento en el tema de la misericordia. Para ello, Francisco envió una bula, un mandato “Misericordiae Vultus”, “El Rostro de la Misericordia”, el rostro que nos identifica. El cristiano, aquel que conoce a Jesús y lo ha seguido porque ha visto en Él el rostro de la misericordia, dado que el Padre es misericordioso, es rico en misericordia”.

 

 

SALMO 136

 

“El Salmo alaba la misericordia de Dios.

‘Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterno su amor.
Den gracias al Dios de los dioses, porque es eterno su amor.
Den gracias al Señor de los señores, porque es eterno su amor’.

El pueblo judío cree en Dios, pero todavía no tiene la revelación plena del misterio de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

 

Es eterno su amor, es eterna su misericordia, su compasión, su ternura con nosotros.

 

Cuando hablamos de misericordia, una palabra es casi un sinónimo: Compasión. La pasión es lo que padece alguien; y compasión, es que padezco junto con. Es importante porque marca la calidad de nuestro amor fraterno. Es la compasión que tenemos que tener con todos nuestros hermanos. Tenemos que compadecernos, vivir lo que el otro tiene, sea bueno o malo. Hacernos uno con él.

 

El Papa Francisco expresa: ‘Hay que tener caridad con el hermano pobre. Pero cuando te encuentres con uno, míralo a los ojos, tomale la mano y preguntale su nombre’.  Si no, hacemos limosna, pero en el fondo decimos que lo que no nos sirve, te lo doy a vos. En cambio, Francisco nos pide establecer una relación de amistad, de fraternidad, de amor sincero.

 

La misericordia es una actitud muy profunda que habla de la esencia misma del Evangelio, de un Dios que se compadece tanto que entrega a su propio hijo para que podamos ser familia de Dios, hermanos. ‘Tanto amo Dios al mundo que le entregó a su Hijo’.

 

QUE LA MISERICORDIA RENUEVE NUESTRAS IGLESIAS Y COMUNIDADES

 

“El Papa pide celebrar un Año de la Misericordia, para que a través de la oración, del encuentro con Jesús, de la experiencia del amor de Dios podamos cambiar el corazón, tener un corazón lleno de misericordia. Un corazón capaz de amar a cada uno de nuestros hermanos como Dios nos ama. Por eso, dice Jesús: ‘Este es mi mandamiento, ámense los unos a los otros como yo los he amado. En esto conocerán que son mis discípulos, en el amor que se tengan unos a otros’. Amar como ama el Señor que entregó su vida perdonando a sus ejecutores. Este es el misterio de la misericordia que el Papa nos invita a vivir en un Año Jubilar.

Jubilar viene de jubileo, gozo, alegría, de vivir con alegría el Evangelio de la misericordia de Dios. Por eso, la peregrinación para entrar por la Puerta Santa y renovar nuestro corazón en el encuentro con Dios. El año jubilar busca movernos. El Papa lo inauguró el 8 de diciembre en el Vaticano, abriendo la puerta de la Misericordia, para que todos los que peregrinen encuentren la misericordia en el sacramento de la misericordia que es la reconciliación, el perdón de los pecados; y para que aprendamos a perdonar a los demás y amarlos con misericordia. Es un llamado a renovar y cambiar nuestra vida.

 

El año de la misericordia tiene que ser un año de renovación, de cambio interior, de cambio de nuestro corazón, un corazón que verdaderamente ame a su hermano, con preferencia al más débil, al más pobre, al enfermo, al que sufre ¡A todos! como es el amor de Dios, como es el amor del padre de la parábola. Ama a los dos hijos y los quiere juntos, quiere la fiesta. Nuestro Padre misericordioso quiere vernos con un corazón cambiado, lleno de misericordia y amor a los hermanos.

 

Por eso, el Papa habla de una Iglesia que sale, que se pone en camino, que va al encuentro. No de una Iglesia que se queda encerrada, sino una Iglesia que sale a mirar el rostro de los hermanos y a expresarle el amor y la misericordia de Dios.

 

Que seamos verdaderamente comunidades llenas de amor y misericordia”.

 

 

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Cada noche será Navidad

 

 

Señor, si tú naces para nosotros, nos renaces y renaceremos, nos purificas y nos purificaremos. Por eso, venimos en la noche guiados por los ángeles de nuestra infancia, por las estrellas de nuestras búsquedas.

 

Que en tu cuerpo tierno de niño que está en el pesebre envuelto en pañales, descubramos al Dios que nos salva y te ofrezcamos nuestros brazos.

 

Entonces cada noche será Nochebuena y volveremos a estar de Fiesta.

                                                            

                                                                                        ¡FELIZ NAVIDAD!

 

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COMISIÓN DE COMUNICACIÓN SOCIAL - DIÓCESIS DE MORÓN

Ruth Andrada - Adolfo Páez

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