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// 15-05-2017 //
- Hay más felicidad en dar - Colecta CALDIM 2017 en los colegios
- 5° Encuentro Diocesano de Pastoral Urbana
- NOSOTROS Y EL OTRO. El diálogo en la ciudad
- MONJES URBANOS – Ciclo de charlas
- A 50 años de la encíclica POPULORUM PROGRESSIO

 

 

 

 

 


CONTRIBUCIÓN A LA DIÓCESIS DE MORÓN

Colaboremos con el sostenimiento
de la tarea evangelizadora

COLECTA CALDIM 2017
EN LOS COLEGIOS

“Hay más felicidad en dar”

Los invitamos a participar de la COLECTA CALDIM 2017, destinada al sostenimiento de las comunidades y los proyectos de evangelización de menos recursos de nuestra Diócesis.

La Colecta se lleva a cabo del 15 al 19 de mayo en las escuelas.

Tu contribución renueva la esperanza de
nuestras instituciones más necesitadas

 

 

 

 
 
Instituto Sagrado Corazón
 

 

 

 

5° ENCUENTRO DIOCESANO
DE PASTORAL URBANA

Una nueva mirada sobre la realidad
pastoral de nuestras comunidades

Sábado 20 de mayo, de 9:00 a 13:00

*Llevar equipo de mate*

Colegio San José
San Martín 319, Morón Centro (San Martín y Ntra. Sra. del Buen Viaje)

 


 

 

 
 

 

 

 

 

PASTORAL URBANA

Una nueva mirada sobre la realidad
pastoral de nuestras comunidades

NOSOTROS Y EL OTRO.
El diálogo en la ciudad


Para ver el video, clic aquí.
(FM Stepinac, 91.9 - Ciudad de Hurlingham)

Hoy partimos de dos frases: Todos iguales, pero diferentes; y es enriquecedor estar con el otro (Con el otro que es distinto a nosotros).

Hay una mirada que sostiene que es enriquecedor estar con el otro; pero hay mucha gente que siente lo contrario, y apuesta a construir muros, se aísla y se pierde de la gran riqueza de convivir en la diversidad. Sobre todo en la gran ciudad donde vivimos tantas y tantas personas, con diferentes culturas, con distintas costumbres.

Cada uno es único. Como expresa el P. Benjamín González Buelta, SJ:

“Cuando me llamas por mi nombre, ninguna otra creatura vuelve hacia ti su rostro en todo el universo. Cuando te llamo por tu nombre, no confundes mi acento con ninguna otra criatura en todo el universo”.

Único para Dios y es único para nosotros también. Lo que pasa es que a nosotros nos cuesta visualizarlo o descubrirlo.

Por eso, es importante valorar al otro y desde ahí aprender a dialogar, a compartir los espacios, a convivir para construir juntos una sociedad mejor.

Tenemos en la Diócesis una pastoral que se ocupa de esta temática, un grupo de personas que están reflexionando, estudiando sobre el hombre urbano, para contribuir eficazmente en la construcción de dicho mundo mejor. La Pastoral Urbana.

En el último encuentro que organizaron, invitaron a la Antropóloga Antonella Di Bruno para ayudar en esta búsqueda de respuestas sobre qué es ser una persona en una ciudad, qué es escucharnos, cuándo dejamos de hacerlo, cuándo dejamos de mirarnos.

En esta realidad con la que tenemos que dialogar como creyentes. Va a poner el acento justamente en el diálogo y en la construcción de una sociedad diversa, que se va armando como la figura de un lego o un rasty, en la que cada uno va encajando sin bordes definidos o una forma preestablecida. Una sociedad en la que habita Dios y en la que la vida, el aporte, la presencia del otro son muy valiosos.

Apuntes de la exposición de Antonella Di Bruno:

EL DIÁLOGO

Para que haya comunicación se necesitan al menos dos personas, una que transmita y otra dispuesta a escuchar. Y que al escuchar responda. ¿Cómo transmitimos y cómo nos entendemos? ¿Hablamos el mismo idioma?

Enfrentamos una realidad compleja, una sociedad compleja y diversa, pero Dios está en la ciudad ¿Cómo nos encontramos con Él?

Para poder dialogar y transmitir la Palabra de Dios, es fundamental comenzar por conocerse uno mismo. Conociéndonos, podemos conocer al otro.

Comenzamos respetándonos. No hay diálogo, no hay convivencia, no hay sociedad sin el respeto.

Hablar del hombre, es hablar de un nosotros y otro. Una división que siempre existió, somos todos iguales, pero en la diferencia.

Entender el pasado, desde el presente, para saber lo que somos y poder proyectar el futuro. Es imposible pensarnos en el futuro sin saber de dónde venimos, sin saber nuestras raíces.

En antropología buscamos explicaciones, encontrarnos y conocernos un poco más. A partir de objetos, símbolos y conversaciones, interpretamos la realidad.

Ninguno de nosotros tiene la verdad, sino verdades que hay que escucharlas. Escuchar distintos planteamientos y miradas para encontrar una confluencia y un diálogo, algo en común, siempre desde la diversidad.

En nuestro caso podemos encontrar algo en común superior, una comunidad que es creyente, que tiene una direccionalidad, que conduce a sus integrantes pero desde la diversidad. Cada uno por su historia, por su situación, por su edad, por su sexo, por diferentes factores le va a agregar o a sacar algo, en su propia interpretación a lo que recibe en la comunidad y eso lo va a transmitir a otros con sus propios aditamentos.

Cuando pertenecemos a una comunidad algo nos identifica. Surge la importancia del diálogo hacia adentro y hacia afuera. De saber dónde estamos parados. La antropología interpreta la realidad y busca conocer al otro, en nuestro caso, no para colonizarlo o destruirlo, sino para ver cómo se puede construir.

Contexto cultural

Antes de la pregunta quiénes somos, es importante observar el contexto cultural: ¿De dónde venimos, dónde estamos parados, quiénes fueron nuestros padres y nuestros abuelos, cuál fue su trabajo, pudimos ir a la escuela, cómo nos vestimos?

Confrontar cómo nos ven los demás, qué pueden decir de nosotros al observarnos y aceptar lo que nos digan, aceptar lo que refleja nuestra imagen. Muchas veces como el otro nos ve, de ninguna manera es como nosotros creemos que somos.

Al generar un diálogo con el otro quien tiene otro mundo interno, otras perspectivas, depende de cómo nos dirigimos, se va a abrir o cerrar un diálogo. Por eso, la importancia de la escucha y el mirarnos profundamente para empezar a entendernos.

Somos únicos en un universo de iguales

El hombre es un ser social. Es único, pero vive, se desarrolla y es dentro de ese contexto, de ese grupo. Para sobrevivir tiene que juntarse con otros, porque en la cooperación, en las estrategias de supervivencia, los resultados serán mejores.
Además, crece en un momento histórico particular. Ej.: El vínculo de los jóvenes de hoy con la tecnología. Tienen una cosmovisión, se desarrollan y comunican de otra manera que las generaciones anteriores.

En el diálogo en el que nos tenemos que encontrar con todas las generaciones, con toda la interculturalidad, empieza por nosotros el esfuerzo por ver cómo se puede transmitir el Evangelio. Sino, cerramos la comunicación o miramos para otro lado.

Nosotros y el otro

El otro empieza a tener rasgos negativos en nosotros. El otro, porque yo no lo conozco bien, lo empiezo a considerar peligros porque no sabemos por dónde viene, con qué va a salir, nos incomoda, es extraño. Rompe nuestros esquemas.

El otro siempre va a desarmar nuestro esquema y nuestro orden. Tenemos que ver cómo y de qué manera generamos que la irrupción del otro no sea negativa sino, entendida. No tenemos que transformar ninguna de las dos realidades, sino ver cómo conviven.

Es un proceso reflexivo permanente. Si no estamos constantemente atentos, pensantes, diciendo quiero elegir lo que escucho, con quien me relaciono, lo que me gusta y no, nos volvemos absolutamente permeables a cosas que nos dicen, que nos hacen creer, que nos marcan caminos, sobre todo desde los medios de comunicación. Hasta esto puede indicar un camino de diálogo o no diálogo con otro. Las grandes estructuras de medios de comunicación están pensadas para influir de manera positiva, pero también negativa. El punto es como individuos y como grupo, cómo manejamos estos medios. Siempre debemos cuestionarnos y preguntarnos algo más ante un hecho, para abrir la percepción.

Somos nosotros y otros. Porque hay un nosotros, hay un otro. Pero para otros, somos otros nosotros. Según con quien nos juntamos, se va dando la multiplicidad. Tiene que ver con la construcción de nuestro ser. Como grupo, tenemos algo que nos identifica del resto, que nos asemeja, que nos permite tener un diálogo con algunos con algo en común y con otros, distinto.

¿Con tantas diferencias que tenemos,
cómo hacemos para convivir?

Adaptándonos, escuchándonos. Hay normas que nos ordenan como sociedad y nos diferencian de los animales. Aprovechamos nuestras semejanzas para el diálogo, pero también nuestras “diferencias” para fortalecer la palabra y el entendimiento.

Pero a veces utilizamos la diferencia para discriminar. Discriminar es propio del ser humano, pero empieza a ser negativo cuando se le suman juicios de valor a nuestras categorizaciones, y esas escalas de valor llegan a estigmatizar al otro, se llega al racismo, a la xenofobia.

Juzgamos por nuestros valores, cultura, por lo que nos enseñaron y por lo que creemos que tiene que ser. Se va generando en el medio de una sociedad el sentido común.
La imagen del pobre en nuestro subconsciente, es una construcción social de una condición económica. Una construcción cultural de cómo son los pobres. Dónde los ponemos. Lo mismo para la imagen que tenemos de un indio.

Nuestra sociedad se conformó en un modelo más europeo que latino, todo empezó a regir históricamente con estos valores y conceptos. Nuestros modelos, están construidos mirando para otro lado. Entonces el rubio, el blanco, se confronta con el “negro”, el cabecita negra, que también es argentino, es de Morón.

Por qué existen villas, por qué se las llamó así. Dónde están, qué es mejor no ver de ellas. Cuál es el problema de los villeros para conseguir trabajo. Nos topamos con los estigmas, los estereotipos acerca del otro y empieza un proceso de discriminación. Lo mismo para la construcción de la imagen del pibe chorro.

Nuestra vestimenta, nuestra forma de hablar, va a comunicar algo. Por una imagen construida mediáticamente, pienso lo que es el otro sin conocerlo. No debemos dejarnos llevar por esto, que la esteriotipación no se convierta en una estigmación. Cuando comencemos a hablar con el otro, seguramente será una persona muy distinta a la que imaginamos. No se dejen llevar solamente por la imagen que se construye.

¿Cuándo dejamos de vernos,
cuándo de escucharnos?

Tiempo atrás, se han medido los cráneos a los indios para demostrar la superioridad del hombre blanco.

Hoy estamos ante un cambio histórico. Hay una sola raza y es la humana. Esto ayuda al diálogo.

Debemos tratar al otro desde la diferencia y la diversidad, y no buscando la superioridad.

Categorizamos en paraguayos, bolivianos, últimamente senegaleses, santiagueños. Todos hacen a una sociedad mejor, mucho más rica. Culturalmente con mucho más producción. La clave es el entendimiento.

El otro y el nosotros. Con o sin. Es la presencia o la ausencia. Si juzgamos de entrada, queda poco del proceso de emisor y transmisor.

El extraño da miedo porque no es parte de lo nuestro, lo desconocido está fuera de nuestro alcance. Esto se tiene que transformar de un negativo a algo positivo. Es enriquecedor estar con un otro. Nos damos cuenta cuando viajamos y nos relacionamos y el relacionarnos con otros nos abre la mente.

Tenemos múltiples identidades, somos argentinos, pero nos podemos identificar por porteños o correntinos, etc.., somos hetero identitarios según los grupos en los que nos vayamos ubicando a lo largo de la historia.

Somos seres sociales que no vamos en una única dirección, que podemos crecer en distintas direcciones. Contrario a lo propuesto por el racismo y el evolucionismo, donde hay solo una forma de crecimiento con un final ya predicho: “La civilización”. El que no estaba en ese camino, no estaba incluido dentro de la civilización. Y ¿Quién determinó a la civilización? El que tenía el poder, el colonizador, el que ganó.

Transitemos hacia lo dinámico, lo que cambia, lo que tiene que producirnos un proceso de adaptación permanente. No adaptación de sobrevivencia, de codear al que está al lado para sobrevivir, sino de entendimiento.

“Nuestra identidad es igual a la de otros, pero a su vez distinta. Todos somos iguales, pero a la vez somos individuos distintos, singulares, somos todos igualmente diferentes”.

No está mal, para que haya igualdad tiene que haber diferencia. Somos todos un poco otros.

Un desafío

El barrio ocupa un lugar particular en la sociedad, lo mismo que la Parroquia, que está enclavada en un lugar particular. Todo esto no es fortuito. El espacio está planificado y muchas veces esta planificación responde a aspectos culturales, políticos, económicos, básicamente de poder. Los que menos tienen, muchas veces son desplazados a las periferias en las proyecciones. En los barrios, también están planificados los espacios comunes. Esto es un desafío, estos espacios son lugares de confluencia del nosotros y otros, de la diferencia y de la igualdad.

Para hablar del diálogo en la cuidad y salir a caminar sus calles, tenemos que entender por qué el barrio es como es, dónde vamos a estar hablando con una persona en particular

En el diálogo con el otro hay dos maneras de comportarse: La tolerancia o la hospitalidad.
La tolerancia es una palabra muy complicada, que tiene rasgos de negatividad, porque tolero bajo mis parámetros. Aguanto en vez de convivir y generar un diálogo y una interacción. Muchos conflictos de diversidad se resolvieron con la eliminación del otro. Bajo el halo de la tolerancia fueron las políticas más excluyentes y de aniquilación del otro. Desde dónde nos paramos en el diálogo ¿Pensamos que tenemos la única verdad?

Busquemos senderos de diálogo, recomponiendo los acuerdos básicos de convivencia, basados en ideas de tolerancia, pluralismo y respeto de las diferencias.

La novedad puede irrumpir en cualquier momento

Cada uno tenemos una partecita de un todo en la construcción de la sociedad. Cada uno es necesario. Cada uno tiene la pieza de un gran rompecabezas, o mejor, una pieza de un gran lego, porque el lego toma diversas formas según cómo se unan esas partes. Todas las partes son necesarias, pero puede haber un sinnúmero de formas finales que dependen del nosotros en su conjunto. El rompecabeza tiene un formato y un límite El lego es mucho más creativo y la novedad puede surgir en cualquier momento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CICLO DE CHARLAS SOBRE
ESPIRITUALIDAD MONÁSTICA

MONJES URBANOS

P. Juan Herrera



17/5 Juan Casiano. El libro de las Colaciones como método y camino espiritual.

14/6 San Benito: Contexto histórico. Libro de su vida. La tradición benedictina.
21/6 Estructura y bases de la Regla de san Benito.

5/7 San Benito. Aspectos de la oración en la Regla: análisis del capítulo 19 y 20.
12/7 San Benito. El monasterio y su relación con el mundo. Las relaciones fraternas.

9/8 San Benito. El capítulo sobre las buenas obras (4) y la obediencia (5).
16/8 San Benito. La taciturnidad (6) y la humildad como escala de amor perfecto (7).

13/9 Evagrio Póntico. Los 8 espíritus malvados: gula, lujuria, avaricia.
20/9 Evagrio Póntico. Continuación: ira, tristeza, acedia, vanagloria, soberbia.

11/10 Doroteo de Gaza. Las Conferencias espirituales (conferencias 1 a 7)
18/10 Doroteo de Gaza. Las Conferencias espirituales (conferencias 8 a 17)

8/11 San Basilio Magno. Su vida y su obra. Su regla y la purificación ascética.
15/11 La Filocalia y la oración de Jesús. El hesicasmo.

Segundos y terceros miércoles de mes - 19:30 a 21.00 hs.
En el Seminario Catequístico: Ntra. Sra. del Buen Viaje 952, Morón

Inscripción: juanhmoron@yahoo.com

 

 

 

 

 

 

 

 


INSTITUTO DEL PROFESORADO MIGUEL RASPANTI

CHARLA ABIERTA 2017

a 50 años de la promulgación de la encíclica
POPULORUM PROGRESSIO

30 de mayo – 19.00 hs.

Obispo Miguel Raspanti 605, Haedo

(Actividad no arancelada)

consultas@raspanti.edu.ar

4443-7373

 

 

 

 

CURSOS Y CAPACITACIÓN PROFESIONAL

 

Taller de FOTOGRAFÍA
 DIGITAL
    
¡Aprendé con nosotros!

 

Organizado por la Delegación de Comunicación Social de la Diócesis

 

Informes e inscripción: De lunes a viernes de 9.00 a 12.00 hs. Tel: 4629-3143

O por email: obmoronprensa@gmail.com

___________________________________________________________________________

 

DELEGACIÓN DE COMUNICACIÓN SOCIAL - DIÓCESIS DE MORÓN

 

Oficina de Prensa del Obispado de Morón

De lunes a viernes de 9 a 12 horas.

Buen Viaje 936 - Morón     

Teléfono: 4629-3143

Sr. Fabián Parodi

E-mail: obmoronprensa@speedy.com.ar

 

Se autoriza la reproducción total o parcial de la información que ponemos al servicio de nuestros lectores, citando la fuente (Koinonia, newsletter de la Oficina de Prensa del Obispado de Morón).
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